Mañanas de Verano Frente al Mar

El Sol se refleja en el agua y las olitas doradas juegan sobre el verde azulado del mar. Unos padres lanzan una pelota a una niña. Dos amigas de mucho tiempo caminan en el agua con la alegría que da lo extremadamente bello.

A lo lejos se levanta la brisa par acordarnos que la naturaleza es dueña y señora del tiempo. Los alelíes llenos de flores multicolores no nos dejan olvidar que es junio y que estamos en el trópico. El azul de las piscinas busca reflejar ese color indescriptible de las playas del Atlántico en esta isla del Caribe. Los zumbadores recogen el néctar de enredaderas llenas de flores. El olor a café casi a las 12, nos recuerda que las mañanas pueden ser lentas y el despertar tranquilo.

Los trajes de baño mojados nos traen a la memoria esa infancia de días eternos en los que no los quitábamos nunca.

Corren goticas de sudor por la frente al regresar de una caminata por la playa a sentarnos frente al mar a beber un jugo de naranja.

Y el zumbador regresa a buscar el néctar de las flores mientras el carpintero continúa haciendo hoyos en los cocoteros. Los pescadores completan su labor de sacar peces del mar para el sustento diario y las escamas brillan al sol implacable del mediodía. Los perros hacen hoyos en la arena buscando un frescor para esperar la tarde y los gatos duermen felices el ánimo de la mañana.

Mientras tanto yo escribo. Otros leen. Algunos revisan el teléfono mientras buscan una cervecita fría porque ya son las doce. Otros se desperezan de un dormir pegajoso frente al azul inmenso de este mar que rodea y que abraza.

Y pienso que este es el país más bonito del mundo y que suerte tenemos de vivir en él.